Retro Grada: El futuro está aquí (Parte I)

El futuro nos ha alcanzado: el desarrollo tecnológico, los microprocesadores, la inteligencia artificial, los viajes espaciales, los autos que se manejan solos y el internet son parte de nuestra vida diaria.

Si alguien le hubiera dicho a mi versión de inicios de los 90’s que en este futuro de asistentes digitales, teléfonos más inteligentes que muchas personas y entretenimiento a la carta, estaría escribiendo acerca del disco de acetato, el formato “de moda”, me hubiera reído.

El disco grabado es un medio que ha existido desde 1857, pero al finalizar el milenio pasado estuvo a punto de ver su desaparición, ya que se habían destruido un gran número de esos frágiles discos, en medio de una revolución digital encabezada por el CD… entonces, aquellas consolas gigantes que nuestros padres y abuelos solían exhibir en casa como un tesoro en la sala, se fueron reemplazando por equipos portátiles que, gracias a las descargas digitales y los servicios de streaming, reducen el tamaño físico de una colección musical a casi cero.

Durante aquellos años de oscuridad del disco, fabricado a base de policloruro de vinilo –de ahí el otro mote que posee-, algunas plantas de prensado lograron mantenerse con vida gracias a un sector de amantes del formato de los círculos concéntricos, que anhelaban pressings de edición limitada de los nuevos lanzamientos musicales, ya que los CD’s y DVD’s, fueron la única producción constante en todas las plantas por más de 20 años.

Dentro de este grupo de coleccionistas que mantenían alimentada su pasión intercambiando y comprando discos en rangos de precio tan distintos como la música que contenían, se incluían muchos ‘audiófilos’ con equipos de sonido de precios y características exorbitantes e incluso instalaciones especiales con el fin de tener una mejor experiencia de audio; notorio fue el caso de Takeo Morita, un abogado retirado que se dio el lujo de gastar el equivalente a 200 mil pesos en un poste eléctrico usado ex profeso para su equipo de sonido, ya que con eso, garantiza que la electricidad que llegaba a su casa viniera libre de variaciones, lo que provoca distorsión y puede dañar los equipos más delicados.

Volviendo a un periodo anterior a dicho oscurantismo… ¿Recuerda en casa la hermosa consola central donde se reunía la familia a escuchar un buen disco? ¿Quizás alguna fantastica tornamesa portátil en donde escuchaba con sus amigos aquellos discos de sus ídolos del pop y el rock? Eran tiempos distintos, tiempos en los que sólo había una televisión en casa, tiempos donde el radio dominaba, tiempos donde no había pantallas, tabletas ni cosas al alcance de un clic. Y parece que ahora volvemos a ver colecciones inmensas de discos a pesar de las ingratas experiencias que pocos parecen no olvidar.

Quizás asocies al disco con muchísimas experiencias incómodas: brincaba, tenía clicks y siseos, en ocasiones se escuchaba zigzagueante, hacía un horrible ruido cuando estaba sucio, la pastilla (sic) se desgastaba y averiaba, los discos se curvaban y se rompían con facilidad y, cuando decayó en popularidad, se volvía imposible conseguir reemplazos del stylus (erróneamente conocido como “aguja”).

¿Entonces por qué volver a ese martirio? Por increíble que parezca, muchos ávidos coleccionistas actuales son jóvenes que nacieron después de ese periodo de 70 años de reinado del acetato. Este reciente aprecio por un formato casi olvidado nos hace reflexionar si existe una justificación que no sea basada únicamente en la nostalgia. Y precisamente de eso hablaré en la siguiente entrega.

Incluiré tecnicismos y palabras rimbombantes, así que la advertencia está hecha. Para rematar, te dejo a Henry Rollins recitando un poema.

 

Blamin’ it all on the nights on Broadway
Singin’ them sweet sounds
To that crazy, crazy town

 

Lerxst

Nota: Si quieres brincarte a la segunda parte, da clic AQUI.

Lerxst

Lersxt nace hace muchos años en una tierra lejana. Actualmente busca la cura para el COVID-19 autotosiéndose. Se dice que disfruta de todo tipo de música, especializándose en cosas raras, viejas y poco comunes. En sus ratos libres hace cosas como la NaTA.

error: Copyright © 2008-2020 NaTA. Todos los derechos reservados.