Retro Grada: El Futuro está Aquí (Parte IV)

Hola de nuevo. Como se lee en el título, esta es la cuarta parte de una editorial en la que platicamos acerca del resurgimiento del disco de vinyl, seguramente recordarás la primerla segunda, y la tercera parte de esta editorial en donde hablamos de los excelentes formatos digitales para distribución de música que casi matan a los medios analógicos como el tape y el disco, así que hoy cerraremos por fin hablando de nuestro buen amigo: el disco de vinyl.

La grabación presente en un disco de acetato es 100% analógica, por lo que el rango de frecuencias y la calidad del sonido que se logre reproducir será el mismo que las presentes en la masterización, y obviamente la calidad dependerá de la tornamesa, del preamplificador, del amplificador, del stylus, del cartucho, y de la calidad de la grabación original, el procesamiento, la calidad del vinyl, su peso e incluso del desgaste de la placa de prensado madre. Es obvio que si un disco fue grabado con las patas y masterizado al chingadazo, resultas con basura como Death Magnetic que sólo podría estar más comprimido si le metían 7Z o RAR (chiste tecnológico).

Pero aquí viene la maravilla, en aparatos de alta fidelidad se han llegado a reproducir frecuencias comprendidas desde los 7 Hz hasta los 100000 Hz (obviamente en casos puntuales, e incluso se ha podido obtener ruido generado por las mismas consolas o equipos de grabación, lo que es extraordinario). Obvio, como es una señal 100% analógica, no hay compresión ni recortes de frecuencias, por lo que el sonido es replicado de la manera más fiel posible. obviamente se tienen que usar masterizaciones especiales, ya que el ancho de los grooves (pista) dependerá de qué frecuencias se incluyen, aunque existen herramientas como la curva RIAA que permite hacer masters increíbles sin terminar con 5 minutos de cada lado en un disco de 12″ por lo que ocupan las frecuencias más bajas.

Desgraciadamente, muchos de los discos actuales (en especial, aquellos lanzados por ciertas disqueras patito) provienen de fuentes digitales de baja calidad, por lo que al momento del corte de la placa, la información ya viene recortada (si grabas un LP con música de un CD, la calidad es la misma que la del CD, eso lo explicamos en la tercer entrega). Incluso hubo fuertes críticas a la Caja de Vinilos Estéreo de Los Beatles lanzada en 2009, porque fue extremadamente procesada con masters digitales, haciendo que los discos fueran un poco inferiores en dinámica que los originales, en especial en el Álbum Blanco y Abbey Road que pierden todo su encanto y se escuchan chafísima, no por nada, hicieron recientemente versiones especiales remasterizadas por Giles Martin que son una maldita maravilla.

Otra cosa que se debe considerar es que los discos sufren de desgaste cada vez que son escuchados, incluso se calcula que la temperatura instantánea de la punta en la aguja llega a ser de 150°C a 250°C, obviamente, al estar en movimiento, el disco se mantiene a temperatura ambiente evitando derretirse, pero en efecto siempre se sufre de un desgaste cada vez que es escuchado, y es especialmente dañino, cuando el stylus tiene impurezas o es de baja calidad (como la mayoría de tornamesas económicas que llegaron con la moda del vinilo y de las cuales hablaremos en una nueva oportunidad si me lo permiten).

En efecto, el formato tiene clics incluso desde el proceso de fabricación y siempre hay presente un ruido “de superficie” cuando el stylus se posa sobre él, los discos se tienen que limpiar bien y tratar con cuidado y respeto, no puede darles el sol ni el polvo… pero el sonido para nada es tan malo como algunos lo recuerdan, probablemente el sistema de audio que se usaba entonces no era capaz de hacer una reproducción fiel, pero al día de hoy, los sistemas de audio han mejorado al grado de poder disfrutar la experiencia completa de un buen disco sin invertir cantidades colosales de dinero.

Aunque al final, lo que cuenta más dejando a un lado los tecnicismos es el hecho de que los discos cuentan una historia, son tangibles, un extraño fetiche como el que se siente con un libro… así mismo, poseen un arte único, grande, que se puede disfrutar y tocar. Es un formato que requiere de tu atención, de tu tiempo. Pero que te cambia la vida. ¿Recuerdas esta escena de Almost Famous? Exactamente esta es la magia de la que te hablo.

Incluso muchos discos como el Abbey Road, el Dark Side of the Moon (creado por Hipgnosis, una compañía que creó algunas de las portadas más increíbles de la historia) o el Velvet Underground and Nico (creada por Andy Warhol), por citar algunos ejemplos, son considerados parte importante de la cultura popular; otros discos tienen agregados interesantes como posters, lentes 3D, páginas para colorear, libros con fotografías, las letras de las canciones, historias, e incluso hasta recortables y postales, que no se pueden tener nunca al hacer streaming o al poner un MP3 (en ocasiones, te dan un booklet digital, pero no es tangible como uno en un CD o vinilo y las versiones en CD te dan bookets y cosas a escala, así que no es lo mismo).

Pero lo más importante, y por lo que en mi humilde opinión creo que no pasaron al olvido estas débiles piezas de polivinilo, aparte de la calidad de sonido que puede mejorar la experiencia auditiva, es porque, como todo en la vida, nos sentimos cercanos a aquellas cosas que nos hacen felices. Y la música nos hace bailar, reír, llorar, tocar instrumentos de aire o querer tocar instrumentos de verdad, y sabemos que las cosas que valen la pena, aun siendo imperfectas y frágiles, con cuidado y cariño pueden sobrevivir generaciones enteras, como aquellos discos de nuestros padres que, al volverlos a escuchar casi 3 décadas después, les llenan de emoción y de recuerdos… haciendo de este medio una herencia cultural de un tiempo en el que un disco era una obra que se disfrutaba completa, y una manera de mantener un registro de los acontecimientos de la época y de nuestra presencia como sociedad en los anales de la historia.

Y si Usted me lo permite, querido lector, esta historia continuará en un futuro no muy lejano.

 

Lerxst

 

 

 

Nota al pie: Aquí dejo un pequeño análisis de la misma canción (Money de Pink Floyd) grabada directamente en diferentes medios, todas las versiones fueron grabadas en WAV a 192 KHz sin compresión (excepto, obvio los MP3). Espero lo disfruten.

MP3 Streaming (128Kbps, 44.1 KHz).

MP3 Alta Calidad (Lame, -V0 –alt-preset extreme):

CD.

SACD.

Vinyl, 1973.

Vinyl, 2003.

Lerxst

Lersxt nace hace muchos años en una tierra lejana. Actualmente busca la cura para el COVID-19 autotosiéndose. Se dice que disfruta de todo tipo de música, especializándose en cosas raras, viejas y poco comunes. En sus ratos libres hace cosas como la NaTA.

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